BARBASTRO
Huesca (España)
15.300 hab
Zona vitivinícola: Somontano











A lo largo de sus más de mil años de existencia conocida, Barbastro ha sido escenario de episodios históricos que, con un signo u otro, han ido determinando su carácter abierto y acogedor con el visitante. La ciudad vive como vibrante encrucijada de caminos, paso del llano a la montaña y de la montaña al llano, mezcla de culturas árabe, judía y cristiana, mercado oriental del alto aragón, generosa receptora de los que la visitan o se instalan en ella.

Su nacimiento se debe, según parece, a los árabes. En concreto, a comienzos del siglo IX Jalaf Ibn Rasid Ibn Asad fundó una fortificación militar, en una zona denominada "Barbytania", dentro de la Marca Superior de Al-Andalus. Su estratégica ubicación en un promontorio a orillas del río Vero la convirtió en la capital de la resistencia a las emergentes potencias cristianas. Barbastro viviría así su primer esplendor hasta el siglo XI como plaza fuerte, ciudad comercial y centro de estudios coránicos.

Su breve reconquista en el 1064 por Sancho Ramírez hizo tambalear el mundo islámico, que la recuperó un año después. Definitivamente, el 18 de octubre de 1101, Pedro I tomó la ciudad, otorgándole privilegios y la sede del obispado de Roda. A partir de ese momento, Barbastro se constituye como una de las ciudades más importantes del naciente Reino de Aragón, con capitalidad durante el reinado de Ramiro II. En este periodo, el 11 de agosto de 1137, la ciudad fue testigo de la abdicación del rey monje en el conde Ramón Berenguer, con quien desposo a su hija Petronila. Estos esponsales sellaron el nacimiento de la Corona de Aragón y Cataluña.

De su importancia en la época nos hablan las frecuentes visitas se Alfonso II, puesto que desde su reconquista se ganó el rango de ciudad infanzona con voto en Cortes, acogió las celebradas por Pedro II, en 1196. Dos siglos más tarde, y a la muerte de Juan I, Barbastro sufrió el acoso del conde de Foix. En este sitio de 1395, se escuchó un cañonazo, el primero de toda la península como premonición de una prestigiosa industria guerrera que florecería posteriormente. Nuevamente, en 1626, las Cortes Generales de Aragón, bajo el reinado de Felipe IV se trasladaron a la ciudad. Con este monarca, Barbastro retaguardia en la guerra de Cataluña, reiterando un protagonismo en la vida militar que se repetiría en la guerra de la Independencia, en el primer choque entre liberales y carlistas o en la Guerra Civil española.

Del siglo XIX, con realizaciones importantes y caracterizado por un impulso urbano y comercial progresista, se pasa a un regresivo comienzo del siglo XX. Sólo a finales de los años 60, con las obras de la presa de El Grado y el Canal, un nuevo ritmo reactiva la economía. Con este impulso, el afán de industrialización de la década siguiente, con la creación de un Polígono Industrial, retoma el testigo de la agricultura y el comercio.


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BODEGAS CON ENCANTO


Saliendo de Barbastro, dirección Naval:

BODEGAS PIRINEOS
Barbastro. Ctra. Barbastro – Naval, km. 3.5

BODEGA VIÑAS DEL VERO
Barbastro. Ctra. Barbastro - Naval, km. 3.7

BODEGAS ENATE
Salas Bajas. Ctra. Barbastro - Naval, km. 9.2


BODEGAS IRIUS
Ctra.N-240 (Barbastro-Monzón), km. 154,5


 

Viñas del Vero
Enate
Enate
Pirineos
GASTRONOMIA


La cocina de Barbastro cuenta con una reconocida calidad de sus productos. El aceite, la miel, la fértil huerta, la caza o los delicados postres nutren una tradición culinaria con muchos adeptos. Entre los productos derivados de la carne podemos encontrar jamones, chorizos, longanizas, tortetas y morcillas.

No obstante, el plato más representativo de su cocina es la chireta, tripa de cordero rellena de arroz, jamón. Tocino y mielsa, que en muchos bares puede degustarse como suculenta tapa. Las huertas de Barbastro brindan tomates, acelgas, cardos, espárragos o las poco conocidas borrajas, con un sabor y suavidad que claramente se diferencia de las del resto de Aragón. Estas constituyen, además, la base de un postre típico aragonés, hecho con leche, harina y huevo: el crespillo. Sin embargo, lo más característico de la repostería es el pastillo o empanadico, una torta rellena de calabaza o almendras. Eso, sin olvidar la centenaria especialidad genuinamente barbastrense: los deliciosos pasteles Biarritz.
 
   
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